dijous, 16 de març de 2017

Uso off-label de antidepresivos


¿El uso de antidepresivos para indicaciones no autorizadas es un problema frecuente e importante?

El BMJ publicó hace unas semanas un estudio observacional sobre las indicaciones de uso no autorizadas (off-label) de los antidepresivos (AD) en una amplia muestra de pacientes de APS de una región de Canadá (106.850 prescripciones de AD efectuadas por 174 médicos en 20.920 pacientes). La fuente de datos ​utilizada fue la historia de salud de de APS, vinculando la prescripción al diagnóstico que la motivó (o sea, GAIA-Abucasis en nuestro medio).




  
El estudio constata un elevado porcentaje de prescripciones off-label (29,3% del total de AD), sobre todo para los antidepresivos tricíclicos (ATC), especialmente amitriptilina (81,4%), seguido por otros antidepresivos (trazodona  bupropión y mirtazapina (42,4%) y en último lugar los ISRS (21,8%). De estas prescripciones off-label solo en el 13% había una evidencia fuerte en la literatura científica que avalara su uso, en el 39,6% había una evidencia débil y en el 44,6% no había evidencia alguna que avalara su uso.
Los dos principios activos (PA) más frecuentemente implicados fueron amitriptilina para la migraña, el dolor y el insomnio y trazodona para el insomnio.



 El editorial acompañante no entra en la cuestión de si se prescriben pocos o muchos AD, pero alerta sobre la importancia de las posibles implicaciones legales de la prescripción off-label, y por tanto de la necesidad de informar al paciente de su uso para una indicación no autorizada. A pesar de ello, el editorial relativiza la trascendencia clínica de la prescripción off-label debido a la frecuente discrepancia existente entre las indicaciones autorizadas y las guías de práctica clínica, en ocasiones consecuencia del desinterés de los propios laboratorios fabricantes de los medicamentos implicados en actualizar las fichas técnicas, posiblemente por tratarse con frecuencia de medicamentos baratos con patente caducada.


Por otra parte, el editorial considera que los médicos de atención primaria en muchas ocasiones utilizan estos principios activos como un mal menor para evitar prescribir otros medicamentos, que pudieran tener la indicación autorizada para el dolor o el insomnio, pero que pueden ser mucho más caros, con un perfil de seguridad similar, o con efectos a largo plazo poco conocidos, o incluso peores. Esta sería la disyuntiva a la hora de prescribir ISRSS, BDZ o pregabalina. 
El caso del uso de los neurolépticos es cuestión aparte, ya que su uso se está banalizando a pesar de que sus efectos secundarios a largo plazo son peores que los de los AD más antiguos. De particular interés es el caso de quetiapina, cuyo consumo ha aumentado considerablemente en los últimos años, en ocasiones como hipnótico o para la agitación nocturna (para los que no tiene indicación) o para la depresión, para la cual tiene la indicación autorizada, aunque de forma curiosa solo para una determinada presentación de una marca concreta.



Conflictos de interés: el firmante es un prescriptor off-label de amitriptilina.



Ermengol Sempere Verdú (Mere)


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