dijous, 27 de març de 2014

Medicamentos y suplementos nutricionales en la red


La venta de medicamentos por Internet es una práctica en auge que entraña riesgos para la salud.

Si para los médicos, en la consulta habitual, resulta compleja la prescripción, deprescripción, control, seguimiento y cumplimiento terapéutico de los fármacos legales, se introduce un mayor nivel de dificultad  si  tenemos en consideración el posible consumo, por parte de nuestros pacientes, de medicamentos ilegales y suplementos alimenticios.

El  Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos  alerta que, actualmente,  más de la mitad de los medicamentos que se venden por Internet son falsificaciones producidas  a partir de sustancias no autorizadas,  incluso tóxicas y sin garantía de calidad,  fabricados y distribuidos por redes internacionales que operan fundamentalmente por este medio.
Recientemente se ha aprobado una ley con la intención de regular la venta de medicamentos a través de webs de farmacias, con la supervisión de farmacéuticos autorizados, que ofrezcan garantías al consumidor. Así se controlaría  únicamente la venta online de medicamentos de uso humano que no requieren receta médica y que, según la Asociación para el Autocuidado de la Salud (ANEF), se estima  que en España actualmente son unos 1.235.
Recordar pues que en España la venta online de los medicamentos que precisan prescripción médica sigue siendo ilegal.

Mención especial requieren los mal llamados suplementos nutricionales o dietéticos, de los que podemos encontrar una gran oferta en el mercado.

En España su elaboración y comercialización está regulada por el Real Decreto 1809/1991 que los define como “productos alimenticios que por su composición particular y por el proceso de fabricación se distinguen claramente de los productos alimenticios de consumo corriente y son apropiados para el objetivo  nutricional indicado y que  deben comercializarse indicando que responden a dicho objetivo”. Gran parte de ellos van destinados a deportistas y población general, en relación con la práctica deportiva. Se consumen con el fin de mejorar el rendimiento deportivo, el aspecto físico y supuestamente la salud.

La Ley de deporte 10/1990 asigna al Consejo Superior de Deportes la competencia de elaborar la lista de sustancias y grupos farmacológicos para aumentar la capacidad física de los deportistas, tanto en competición como fuera de ella, pero gran parte de los que se consumen no se incluyen en este listado, y además no existe ningún control del consumo en la población general.

Según algunos estudios observacionales realizados a partir de encuestas de usuarios de gimnasios, se estima que un 54% consumen este tipo de productos,  un 70% son hombres y un 62% mujeres. El perfil del consumidor habitual sería un hombre joven, con largo tiempo de práctica en gimnasios y que practica varios días a la semana. Estos productos se consumen con la pretensión de  aumentar la masa muscular y reducir la grasa corporal. Existe además la convicción de sus beneficios, inocuidad y su legalidad, puesto que la primera vez que los tomaron fue, en un porcentaje elevado, por indicación de dietistas y monitores, fidelizando así su consumo  de forma continuada  hasta un 70% de ellos. Destinados al entorno del culturismo y gimnasios son presentados como suplementos alimentarios naturales como alternativa a los esteroides o anabolizantes.

No existe evidencia científica sobre el beneficio de este tipo de suplementos, existiendo además un problema añadido, y es que entre las sustancias legales se encuentran mezcladas, en el mismo producto, sustancias restringidas. Y mucho peor aún, en muchas ocasiones, se trata de productos engañosos que contienen medicamentos ocultos que no constan en el etiquetado.

Análisis realizados por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) y FDA han detectado esteroides y derivados con actividad anabolizante, en algunos de estos productos, ordenando su retirada del mercado, como en los casos del  Epistabol, Epistar, Episdrol, Dymethaberry Steel Crushers, Superdrol. Advirtiendo que su uso se asocia a enfermedades hepáticas: colostasis y hepatotoxicidad.

De los riesgos para la salud de los consumidores también alerta la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) que en su publicación hace referencia a los peligros de consumir este tipo de productos.

Otra parte importante de estos productos van destinados a usuarios que pretenden mejorar su rendimiento o función sexual, y que contienen ocultos fármacos, como sildenafilo y derivados de inhibidores de la 5-fosfodiesterasa, de los que no se informa en el etiquetado. En relación con este hecho, la AEMPS, en 2012, obligó a la retirada de 18 productos de este tipo, como: M-care, Forcex, Ginseng-max, Vigomax, VGMX, Vigour 800, MA hard, Ultimate, Fly, Maxsize, Herbalviva, Viamax,-maximizer, Max desire, etc, por contener trazas de estos medicamentos entre sus componentes.
También recientemente, se han retirado otros como, Sensual Tablets y The Love Tabs fabricados y distribuidos por Herbamédica Europa.

Con anterioridad ya la AEMPS havía ordenado la retirada de productos por esta razón. En 2010, fue un té, The Sensual Tea Jinshenkang, por encontrar riesgos de efectos adversos e interacciones graves en pacientes que tomaban medicación incompatible. El hecho de que tanto, medicamentos ilegales como productos alimenticios  con fármacos ocultos  se  sigan pudiendo obtener por Internet, condiciona su difícil control.

En este sentido el Ministerio de Sanidad  y la AEMPS han lanzado una campaña para concienciar a la población sobre los riesgos para la salud de los medicamentos adquiridos en Internet en páginas ilegales, con el lema “No compres medicamentos en webs ilegales. Es un error fatal para tu salud”, y donde podemos encontrar consejos para poder reconocer estas webs, además de conocer los riesgos para la salud y consultar los medicamentos autorizados en http://www.aemps.gob.es/cim.
Es previsible que cuando entre en vigor la ley que regula la venta por Internet de medicamentos, será la AEMPS la que vigile que esta actividad se realice con las debidas garantías, adoptando las medidas necesarias para el cierre de páginas con actividades ilícitas. Mientras tanto, se aconseja recurrir a los profesionales sanitarios para la prescripción y dispensación, siendo las farmacias a pie de calle las únicas que pueden ofrecer garantías a la hora de comprar medicamentos. 

Es conveniente, que los profesionales sanitarios tengamos en consideración la posibilidad de estos patrones de consumo de fármacos  en un perfil determinado de nuestros pacientes, para poder informar a los usuarios, sobre los riesgos potenciales que su consumo entraña.

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