diumenge, 23 de desembre de 2012

Bromuro de aclidinio: Me-Too Drug


La AGEMED ha remitido recientemente una nota informativa sobre la comercialización de un nuevo medicamento anticolinérgico para la EPOC, el bromuro de aclidinio (Eklira Genuair®/Bretaris Genuair®).

Se trata de un medicamento que se presenta en forma de polvo inhalado y se administra dos veces al día.

En el apartado de eficacia se presentan en primer lugar los resultados de varios ensayos clínicos que muestran que su efecto, como era de esperar, es superior al placebo.

Más adelante, incluye una apartado denominado “estudios de soporte”, en donde se presentan los resultados de los estudios comparativos con otros medicamentos de su mismo grupo terapéutico, concretamente con el bromuro de tiotropio. Los resultados indican que es igual de eficaz, pero no más. Textualmente se puede leer: “No  hubo diferencias significativas entre aclidinio y tiotropio ni en el análisis por intención de tratar (-23 ml; IC95%: -108 a 51 ml; p = 0,5723) ni en el análisis por protocolo (+16 ml; IC95%: -0,047 a 0,079; p = 0,6074).”
En ese segundo apartado, el de “estudios de soporte”, se comentan también los resultados comparativos con beta-adrenérgicos inhalados, en concreto con formoterol; el resultado es similar al anterior: “no hubo diferencias significativas  entre aclidinio 400 mcg y formoterol 12 mcg dos veces al día”

Sobre sus efectos secundarios, parece que son similares a los de los demás anticolinérgicos: ocasiona sequedad de boca y se recomienda utilizarlos con precaución en pacientes con AP de IMA, HPB o glaucoma de ángulo estrecho.

Sin llegar a mirar el precio del producto, podemos concluir, a partir de los datos facilitados por el propio ministerio, que siendo igual de eficaz que otras alternativas actualmente disponibles en el mercado (p.e. bromuro de tiotropio), y siendo menos cómodo de utilizar (dos veces al día en lugar de una vez del triotripo), no parece aportar nada a la terapéutica de la EPOC, por lo que no parece haber ninguna razón de orden científico para prescribirlo, salvo que algún paciente refiera alguna intolerancia al bromuro de tiotropio que no pueda ser interpretada como una manifestación de sus acciones anticolinérgicas.

Comprendemos que se pueda y se deba autorizar la comercialización de este nuevo producto, pero, ¿por qué lo financia el sistema público?

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