dimarts, 1 juliol de 2014

¿Demasiadas vitaminas y suplementos durante el embarazo?



Cada vez está más cuestionando el uso de complejos vitamínicos en enfermedades crónicas y en el embarazo (1,2,3). Haciéndonos eco de estas publicaciones, nos parece importante subscribir (y contribuir a  mantener) el principio universal de prescripción prudente y razonada. Muchas veces más no es mejor.

Durante el embarazo, la mujer y también su entorno más próximo, presta más atención a lo que come, bebe y hace. En este periodo de la vida (el embarazo no es una enfermedad aunque haya quienes pretendan que lo sea), las mujeres son susceptibles de recibir tratamiento farmacológico (en un estudio internacional realizado por la OMS hace ya más de dos décadas comprobó que 86% de las gestantes recibían un promedio de 2.9 prescripciones). Y debido a que al tratar a la embarazada se trata también al futuro bebé, los posibles efectos adversos de los medicamentos pueden afectar a ambos. ¡Tendremos que pensárnoslo dos veces más por lo menos antes de prescribir medicación o suplementos vitamínicos!

Actualmente, muchas mujeres embarazadas, sin patología de base, son suplementadas con ácido fólico, hierro, yodo, vitaminas A y D de manera rutinaria  en forma de complejos vitamínicos.

Tras revisar el tema, hemos considerado de interés comentar lo siguiente:

-Ácido fólico:
Según una revisión de la Cochrane de 2013 la suplementación con acido fólico durante 3 meses antes del embarazo (4 mgr en mujeres que han tenido recién nacidos con defecto tubo neural, son obesas, tienen diabetes o epilepsia,  y 0,4 mgr en el resto de mujeres ) y hasta la semana 12, parece prevenir en los estudios realizados los defectos del tubo neural. No ocurre lo mismo en la prevención del feto pequeño, partos prematuros o anemia postnatal. El balance beneficio riesgo es favorable a la suplementación pues los estudios no reconocen efectos secundarios graves en su administración y el balance beneficio-riesgo se inclina a favor del primero.

-Hierro:
La suplementación con hierro no debería ser rutinaria. Durante el embarazo se produce una anemia dilucional fisiológica necesaria para el aporte adecuado de fluidos al feto. Los niveles deficitarios de hierro durante el embarazo se asocian a riesgo aumentado de embarazo pretérmino y es un importante problema de salud principalmente cuanto más pobre es la mujer y el país donde vive. Pero los niveles altos de hemoglobina, hematocrito y ferritina se asocian a aumento de la frecuencia de bajo peso en el recién nacido, de embarazo prematuro, de riesgo de preclampsia y de diabetes gestacional. En las analíticas de control a la embarazada, si la mujer no tiene menos de 11 g/dL de hemoglobina en 1º y 2º trimestre o menos de 10,5 en el 3er trimestre, el aporte indiscriminado de hierro puede ser perjudicial. Hay que cerciorarse de que la anemia sea debida a una ferropenia para prescribir el suplemento de hierro. En este caso el balance beneficio-riesgo de la suplementación con hierro en el embarazo podría ser perjudicial si no esta correctamente indicado.


-Yodo:
La suplementación con yodo no debe ser rutinaria (tampoco en nuestra zona). Los estudios indican que España ha mejorado la ingesta de yodo gracias a la mejora de la alimentación y que la suplementación con iodo no demuestra beneficio en la disminución de las enfermedades asociadas al déficit: retraso mental, cretinismo.  Hay que preguntar sobre la ingesta de lácteos y sal yodada a la embarazada antes de implementar. Con una ingesta de 3 raciones de leche y derivados y 2g de sal yodada se obtiene el yodo necesario. Se debería aconsejar estas ingestas pues son medidas universales que han demostrado una mejora de la ingesta natural de iodo en nuestro país. Esta ingesta natural evita los efectos secundarios debido al exceso de yodo en la dieta: hipotiroidismo e hipotiroidismo congénito.


-Vitamina  A y D:
En cuanto a los suplementos de vitamina A, D presentes en los complejos polivitamínicos, se deben evitar suplementos de vitamina A superiores a 700mcg/día porque pueden ser teratogénos y evitar consumir hígado y productos derivados de éste. No existe evidencia del beneficio de la suplementación con vitamina D a toda la población embarazada pero sí asegurar que tengan una  ingesta de, al menos, 600UI/día (que se puede obtener por ejemplo con dos tazas de leche, una lata de sardinas y un poco de queso, o simplemente con unos 100 gramos de salmón).


Por lo tanto, creemos que la suplementación debe ser individualizada en cada embarazada tras una buena anamnesis, exploración y durante los controles habituales del embarazo y, si hay ocasión en la visita preconcepcional (probablemente sea la consulta más importante de la asistencia al embarazo). Las vitaminas son medicamentos cuyo balance beneficio-riesgo debe ser evaluado.





Bibliografia:


  • Collaborative Group on Drug Use in Pregnancy (C.G.D.U.P) Medication during pregnancy: an intercontinental cooperative study. Int J Gynaecol Obstet 1992;39:185-96.

  • Lassi Z, Salam R, Haider B, Bhutta Z. Suplementos de ácido fólico durante el embarazo para los resultados del embarazo y de la salud materna. Cochrane Database of Systematic Reviews 2013 Issue 3.

  • Steer S, Alam MA; Wadsworth J, Welch A. Relation between maternal haemoglobin concentration and birth weight in different ethnic groups. BMJ 1995;310:489.

  • Scholl T. Iron status during pregnancy: setting the stage for mother and pregnancy. AM J Clin Nutr  2005; 81: 1218S-1222S.

  •  Pena-Rosas JP, Viteri FE. Efectos de la suplementación de rutina con hierro oral con o sin ácido fólico durante el embarazo. Inf Ter Sist Nac Salud 2010; 34: 117-128.

  • Anónimo. Suplementación con yodo y ácido fólico durante el embarazo y la lactancia: resumen y recomendaciones. Osakidetza. Taller. Bilbao 30 de octubre de 2012.

  • Pallás Alonso, CR. Suplementos de yodo en la gestación y la lactancia. En Recomendaciones PrevInfad / PAPPS [en línea]. Actualizado mayo 2014.


diumenge, 22 juny de 2014

Un escéptico en un congreso. A propósito del 34º Congreso de la semFYC


 “A medio camino entre la fe y la crítica
está la hospedería de la razón.
La razón es la fe en lo que se puede comprender sin fe;
pero es todavía una fe,
porque comprender implica presuponer
que hay alguna cosa comprensible”

(F. Pessoa. Libro del desasosiego)



Hace una semana se celebró en la isla de Gran Canaria el 34º congreso de la semFYC de la que queramos destacar la ponencia "Puesta a punto en terapéutica" que moderó el Dr Miguel Ángel Hernández, coordinador del Grupo de Utilización de Fármacos, y en la que participaron el Dr Ramón Palop, como representante de la AEMPS, y otros dos miembros del Grupo de Utilización de Fármacos de la semFYC, el Dr Ramón Orueta y nuestro compañero del Grup el Dr Ermengol Sempere.

El texto de la ponencia del Dr Ramón Orueta sobre “Hoja de Ruta en pacientes polimedicados” puede descargarse aquí y la del Dr Ermengol Sempere, “Top5 en terapéutica del año 2013 aquí.

Además, el Dr Sempere nos ha facilitado la presentación de diapositivas para que pueda se descargada libremente a través de slideshare.  Quisiéramos aclarar que algunos de los temas presentados en su ponencia ya han sido tratados en profundidad en este blog, en concreto el referente al uso de AINE e incretinas. El tema de la homeopatía había sido tratado recientemente aunque con menos profundidad. Sobre la "lista negra" de la revista Prescrire, a pesar que se colgó una noticia en el blog en 2013, ahora se aprovecha para incluir la actualización de 2014, que presenta algunas, aunque no muchas, modificaciones.







Y la ponencia del Dr Ramón Orueta:




*Lo mejor del congreso: la charla magistral del Dr. Marcos Gómez  sobre cuidados paliativos, simplemente magistral, con la magia que solo puede tener el directo. Solo por oírle y verle merece la pena pagarse de vez en cuando un congreso.


Grup del Medicament.






dimecres, 4 juny de 2014

Incretinas y dilema ético en el tratamiento de la diabetes mellitus tipo II

A propósito de la nueva guía de tratamiento de la DM de la redGDPS
Recientemente se ha publicado algoritmo de tratamiento de la DM de la redGDPS (Red de Grupos de Estudio de la Diabetes en Atención Primaria de Salud) que incluye un gráfico que presenta una diana terapéutica (farmacológica) de muy atractiva lectura y rápida interpretación. 















 De este gráfico llama la atención que, según la redGDPS, las sulfonilureas (SU) se baten en retirada. Simplemente han desaparecido del tratamiento de la DM en los ancianos, en la insuficiencia renal y en los obesos, o sea en gran parte de los diabéticos tipo II que vemos habitualmente en las consultas de atención primaria. 
Sobre el lugar que las sulfonilureas en el tratamiento de la DM-II conviene leer las consideraciones de la revisión de el Rincón de Sísifo, que se pueden resumir en las siguientes puntos: se trata de medicamentos eficaces (en variables subrogadas, como es la reducción de 1,5% de media en el nivel de HbA1c, pero también en algunas variables finales, como es la reducción en las complicaciones microvasculares, aunque no en las macrovasculares), que pueden ocasionar un discreto aumento de peso (ca 2,3 kg), aumentan el riesgo de hipoglucemias (0,6% de hipoglucemias graves) y su bajo coste, quizás excesivamente bajo como para que nadie o muy pocos estén interesados en publicitar o fomentar su uso.
El hueco terapéutico que están dejando las SU lo están ocupando las incretinas (agonistas de los receptores GPL-1 y inhibidores de la DPP-4) a un ritmo quizás demasiado acelerado.
A pesar de que las sociedades diabetológicas más importantes (ADA, EASD) y la guía NICE recomiendan el uso de la terapia basada en las incretinas como tratamiento de segunda o tercera línea, su uso no está exento de polémica, especialmente su uso extensivo (Butlletí Groc, BMJ, Hemos Leído, El Rincón de Sísifo).

Todos sabemos que la terapia a base de incretinas es mucho más cara (ver tablas 1 y 2) que la clásica de la DM, aunque el argumento del precio es relativo, ya que por esta regla de tres aún estaríamos dando AAS en lugar de clopidogrel en la fase aguda del IAM o ranitidina en lugar de omeprazol para el reflujo o el ulcus. Por tanto se debe ir a los datos de eficacia y seguridad comparada.
Sobre el supuesto aumento del riesgo de pancreatitis (especialmente exenatida), pese a toda la polémica que el año pasado lideró el BMJ, al final parece que de momento no se puede establecer una relación causal, tal y como la misma revista apunta recientemente en un editorial, una revisión sistemática y un amplio estudio observacional. Aún no está resuelta la duda sobre el posible incremento del riesgo de cáncer de páncreas (sobre todo, de nuevo, con exenatida).
Sus ventajas son el no ocasionar hipoglucemias por ellas mismas (es decir, cuando son utilizadas en monoterapia, cosa que nunca estaría indicada) y la discreta pérdida de peso que ocasionan (el subgrupo GLP-1, no las DDP-4), que según consta en las propias fichas técnicas oscila entre 2 y 4 kilos, algo que teniendo en cuenta los enormes sobrepesos de la mayoría de nuestros pacientes no parece demasiado relevante.
Su efecto sobre la reducción de la hemoglobina glucosilada (hbA1C) no es superior al tratamiento clásico, alrededor del 1% absoluto el grupo GLP-1 y algo menos las DDP-4.
Sobre la reducción de la tasa de complicaciones cardiovasculares (CV) de la DM asociadas a su uso, no hay datos concluyentes, y de momento la terapia basada en las incretinas aún no han demostrado la superioridad, ni siquiera la igualdad respecto al tratamiento convencional (con metformina a solas, metformina más SU, o metformina más insulina; la pioglitazona no cuenta, porque ya sabemos que está en entredicho influida por la estela de su hermana rosiglitozona y por el posible aumento de neoplasias de vejiga). Así pues, seguimos a la espera de que se publiquen datos sólidos y definitivos, de ensayos clínicos mejor y no de estudios observacionales.
De momento, los resultados sobre la saxigliptina parecen desfavorables para las complicaciones CV, aunque este dato está pendiente de confirmación, y de momento sus resultados no se pueden generalizar al resto del grupo.
No obstante, las dudas sobre los beneficios o perjuicios cardiovasculares del tratamiento farmacológico de la DM van más allá de las incretinas. Según se desprende de un reciente metanálisis publicado en la revista Diabetes&Metabolism, la eficacia de los medicamentos antidiabéticos para reducir las complicaciones micro y macrovasculares de la enfermedad no es superior al placebo, de tal modo que, según los propios autores del estudio: “En 2013 el nivel de eficacia clínica de los fármacos antidiabéticos es decepcionante y no apoya las millones de prescripciones que se hacen de ellos” .
En definitiva, de momento, parece que la masiva introducción de la terapia con incretinas responde más a la expectativa de que las aparentes ventajas de su uso sobre las variables surrogadas de la DM (hipoglucemias y peso, pero no en la HbA1c) se trasladen a la reducción de las complicaciones cardiovasculares. Los defensores de su uso masivo esperan, confían en que esto último ocurra, o que algún día pueda demostrarse. Sus detractores actuales, sin negar algunas ventajas inmediatas en su uso (referidas al peso y a las hipoglucemias), llaman a la prudencia y prefieren esperar a que haya datos concluyentes antes de dar el paso (ver propuesta de algoritmo del boletín terapéutico INFAC).


      (Tratamiento farmacológico de la hiperglucemia en diabetes.  Mellitus II.  Infac 2013; vol 21, n. 9.)

      En cualquier, caso un clínico bien informado, no influido por conflictos de interés económicos o de promoción profesional, se planteará inevitablemente un dilema ético, adopte la postura que adopte sobre la terapia basada en las incretinas:
a) Uso discrecional. Pudiera ocurrir que dentro de un tiempo se tuviera que rectificar al comprobarse que su uso no aporta beneficio a largo plazo o que incluso el perjuicio ocasionado fuera superior al tratamiento clásico.
b) Evitación o uso restrictivo. Pudiera ocurrir que hubiéramos perdido un tiempo precioso al privar a muchos pacientes del beneficio de su uso y haber así evitado importantes o vitales complicaciones ya imposibles de reparar si llega a demostrare su superioridad.
El dilema es consustancial al ejercicio de la medicina y ambas posturas serían comprensibles e incluso aceptables si la información y la toma de decisiones se realizaran sin la influencia de grupos de presión con marcados intereses en el tema. Es decir, si la discusión clínica quedara restringida al ámbito puramente científico con o sin concurrencia de las legítimas consideraciones farmacoeconómicas.
                                  ******************     ******************
Tabla 1. Terapia de la diabetes mellitus-II basada en las incretinas
Inhibidores de la DPP-4
Nombre comercial y presentaciones
Dosis media
Comentarios
Coste anual (€)
Sitaglipitna
Januvia® 25,50,100mg
Xelevia®

100 mg/24 hs

Peso: efecto neutro
Alertas sobre efectos pancreáticos
729
Linagliptina
Trajenta®
5mg/24 hs

Peso: efecto neutro
IRC: no precisa ajuste
Alertas sobre efectos pancreáticos
681
Vildaglipitna
Galvus® 50, 100
50 mg/12 hs
Peso: efecto neutro
Alertas sobre efectos pancreáticos
729
Saxagliptina
Onglyza® 2.5, 5
5 mg/24 hs
Peso: efecto neutro
Alertas sobre efectos pancreáticos
Alertas sobre efectos cardiovasculares
729
Análogos de la GLP-1




Exenatida
Byetta® 5,10 mcg/vial
5-10 ucg/12 hs SC
(un vial cada 12 hs)
Peso: reducción ca 2 kg
1.367
Exenatida retard
Bydureon®
2 mg/vial
2 mg/semana SC (un vial semanal)
Peso: reducción ca 4 kg
1.861
Liraglutida
Victoza® 6 mg/ml
(1,2, 5, 10 viales con 3 ml)
1,8 mg/24 hs SC
(0,10 ml/24 hs)

IRC: no precisa ajuste.
Peso: reducción ca 2 kg
5.042
Lixisenatida
Lyxumia® 10mcg/vial de 0,2 ml
20 mcg/24hs SC
IRC: sin experiencia de uso
Peso: reducción entre 0.3 y 3 kg.
3.247
Ca: aproximada. IRC: insuficiencia renal crónica.



Tabla 2. Tratamiento farmacológico “clásico” de la diabetes mellitus II
Principio activo
Nombre comercial y presentaciones
Dosis media
Comentarios
Coste anual (€)

Metformina

850, 1000 mg

850/8 hs
Evtar si GFR< 30 ml/min
No ocasiona hipoglucemias

43
Gliclazida
30, 60 mg
60 mg/24
SU con menor riesgo de hipoglucemias
68
Glimepirida
2, 4 mg
8 mg/24 hs
SU con menor riesgo de hipoglucemias
124

Replaginida

1, 2, 4 mg


4 mg/8hs
No precisa ajuste de dosis en IRC
Menor reducción en la HBA1c

273
Insulina NPH
100UI/ML 5 plumas de 3ml
50 UI/ día (/12 hs)

473
Insulina glargina
100UI/ML 5 plumas de 3ml
50 UI /día (/24 hs)
Menor riesgo de hipoglucemias graves que la NPH

936
SU: sulfonilurea. GFR: filtrado glomerular. IRC: insuficiencia renal crónica.


Grup del medicament.
SVMFiC.

dijous, 22 maig de 2014

¿Hay que tratar la menopausia?

 

Hacia el año 1992  nació en la Comunidad Valenciana la iniciativa de llevar a cabo un Programa de Atención a la Mujer en periodo de climaterio, con el objetivo de promocionar  la salud y prevenir  la enfermedad, basándose en los resultados de una experiencia de intervención educativa y psicosocial desarrollada en el Centro de Salud de Godella por parte de enfermeras y matronas. Pretendía huir del reduccionismo biologicista y hacer intervenciones comunitarias dirigidas a detectar problemas y mejorar la calidad de vida de las mujeres en esta etapa vital.

Posteriormente, en 2006 la Consellería de Sanitat de la Comunitat Valenciana lanza el Programa de Salud de la Mujer mayor de 40 años que contempla la realización de los exámenes de salud del Adulto, actividades relacionadas con los problemas propios de la mujer de esta edad y con la oferta de actividades de educación para la salud en grupo.
También hay Sociedades científicas, Asociaciones de pacientes y proliferación de Unidades de Menopausia dispuestas a dedicar su atención a las mujeres.

La pregunta es ¿por qué debe haber programas de salud para la atención a la mujer madura? Inicialmente, se gestó pensando en las peculiaridades propias de género a nivel anatomofisiológico y psicosocial. Y, ¿por qué en la edad de climaterio? Pues por la consideración de que la edad y no solo el género determinan la asignación de roles  tales como educadora de la prole, atención a la familia, higiene doméstica, desarrollo de estilos de vida saludables en la familia, cuidadora de ancianos y personas dependientes. Todo ello convierte a la mujer en un importante agente social de salud que justificaría la intervención educativa sobre ellas.
Además concurren las circunstancias de que esta asignación de rol conlleva una carga física  y mental, dificultad de acceso al mundo laboral, a los órganos de gestión y de participación social, una limitación al propio desarrollo, dependencia económica, rutinas, aislamiento, merma de calidad de vida y de autoestima, discriminación laboral,  estrés, la llamada doble jornada-doble presencia, que lleva al techo de cristal y a una sobrecarga invisible.

Todo ello tiene implicaciones para la salud, puesto que condiciona malestar emocional con manifestaciones somáticas, de ansiedad, angustia y ánimo deprimido. Y, por tanto mayor frecuentación a las consultas médicas que los hombres, así como mayor consumo de analgésicos, antiácidos, psicofármacos, antirresortivos. Son “mujeres agobiadas” con la somatización como única expresión de su conflicto. Buscan  apoyo y soluciones frecuentando la visita médica, convirtiéndolas en pacientes vulnerables y en riesgo de sufrir medicalización de síntomas de malestar emocional, atribuibles  a circunstancias psicosociales.

A las edades entre 50 y 65 años (según estudio realizado por el grupo de la mujer de Svmfyc) las mujeres pasan de preocuparse por la anticoncepción, la sexualidad, los embarazos, el trabajo, los hijos, la economomía, a hacerlo por su salud física y mental, el nido vacío, algunas tienen síndrome de la abuela esclava. Están receptivas a aceptar chequeos e intervenciones en una etapa vital y un momento social en el que hay una “epidemia de no enfermedades”.

Ser mujer, pues, es un factor de riesgo para ser víctimas de la medicalización de sus vidas y de tener problemas derivados de tratamientos innecesarios e inadecuados. La autopercepción de enfermedad condiciona mayor dependencia, así como más consumo de recursos sanitarios y farmacológicos para conseguir bienestar. Se dispone de avances tecnológicos accesibles, al servicio de la difusión de una cultura de consumo de revisiones médicas poco fundamentadas y una práctica médica defensiva ante exploraciones preventivas.  Existe un culto al cuerpo  y un mercado lucrativo de la salud de la mujer que  es aprovechado por  la industria farmacéutica.

La menopausia, el cese de la regla o menstruación, es un proceso fisiológico, una etapa vital de todas la mujeres que, tal vez se ha medicalizado por las connotaciones mágico religiosas y socioculturales que han rodeado el significado de la menstruación a lo largo de la historia y en las distintas culturas, que van desde la devaluación porque la mujer deja de ser fértil, hasta la concepción de que se liberan de estigmas y maleficios purificándose, aunque al no poder eliminar cada mes los malos humores hacen a la mujer vulnerable a enfermedades.

Así que, en los programas de atención a la mujer menopáusica  se pasan test,  se hacen analíticas, densitometrías, mamografías, y todo tipo de exploraciones complementarias que detectan enfermedades que etiquetan a las mujeres para vivir su madurez con problemas como osteoporosis, depresión, ansiedad, sofocos, alteraciones sexuales, vaginitis atrófica.

        De modo que, los programas que surgieron para mejorar los estilos y calidad de vida de las mujeres en edad de climaterio y menopausia, para informarlas y educarlas como agentes sociales de salud y llevar una vida feliz, autónoma y solidaria, se han convertido en una fuente de diagnósticos innecesarios o inexactos, sobrediagnósticos y sobreutilización de servicios, dependencia de servicios sanitarios y de medicalización de sus vidas.

Numerosos y flagrantes ejemplos tenemos de ello, como el intento de  psiquiatrización de la menopausia como una enfermedad mental que determinó la comercialización y prescripción durante años de un neuroléptico (veralapride, Agrealr), también  indicado para los sofocos. Se retiró del mercado por efectos adversos graves, que motivaron incluso la creación de una asociación de mujeres damnificadas por este fármaco.
O el tratamiento de unas disfunciones sexuales, diagnosticadas extrapolando criterios y modelos masculinos, con parches de andrógenos, cuyo uso indiscriminado causó casos de satirismo y androgenización en las mujeres que los usaron.

También, la medicalización de la pérdida de masa ósea con fármacos de dudosas eficacia y con efectos adversos graves como bifosfonatos, ranelato de estroncio… que merecen mención a parte.

Desde 1994  y durante varios años se  recomendó por grupos de expertos, a través de documentos de consenso, de forma generalizada la terapia hormonal sustitutiva (THS) en las mujeres perimenopáusicas o menopáusicas para prevenir los efectos secundarios de hipoestrogenismo, la osteoporosis, la sequedad vaginal, la flaccidez de la piel, los sofocos, el riesgo cardiovascular. Se estima que un 38% de mujeres americanas llevaban esta terapia, especialmente las mujeres con mayor nivel sociocultural y económico. Era la panacea, el elixir de la juventud en una sociedad empeñada en exalzar el culto al cuerpo y a “la mujer 10”. Y, en 2002, a partir de tener que interrumpir una parte del ECA WHI por aumento significativo de cáncer de mama y de riesgo cardiovascular, se documentó un incremento de mortalidad por cáncer de mama, infarto de miocardio, o tromboembolismo pulmonar, motivo por el que se desaconsejó su uso para esta indicación, y en la práctica el fin del uso indiscriminado del THS.

Pero la mujer no podía quedarse sin este elixir y surgieron los fitoestrógenos, obtenidos de plantas comestibles (isoflavonas, soja, glycine max, trébol rojo, genisteina, claidzeína, gliciteina, lignanos, cumestranos, cinéfuga, aceite de onagra) con efecto estrogénico débil, comercializados como especialidad farmacéutica publicitaria no financiada o como productos dietéticos. El consumo se trasladó de la THS a estos productos de resultados controvertidos y con muy poca evidencia científica.

Posteriormente se probó con la gabapentina, sin éxito.


Y se siguió buscando alternativas a la THS, llegándole el turno a los antidepresivos con la reciente aprobación por la FDA del primer fármaco no hormonal para tratar los sofocos. Se trata de un conocido antidepresivo ISRS, la paroxetina a dosis de 7,5 mg/día, casi homeopática, mucho menor a las usadas para trastornos mentales y durante al menos 24 semanas de tratamiento. Ha sido una decisión polémica, puesto que el consejo asesor votó en contra de su aceptación con 10 votos frente a 4, puesto que el fármaco sólo ha demostrado ser eficaz en aquellas mujeres con sofocos graves (10 ó mas al día y de intensidad moderada a grave) y con resultados discretos, cifrados en una bajada de 0,9 a 1,7 sofocos/días frente a placebo.

Es anecdótico que la marca  que lo comercializa utiliza la imagen de una lámpara mágica, que por los resultados parece que no es tan mágica.

Mejorar la salud física y mental de las mujeres peri y menopaúsicas no parece que dependa de soluciones mágicas farmacológicas ni de los los médicos ni los servicios sanitarios, sino de normalizar el periodo de la menopausia como una etapa vital de todas las mujeres e implementar medidas legislativas, jurídicas y recursos socioeconómicos que garanticen el desarrollo de una vida saludable en condiciones de dignidad, igualdad y equidad. Además de racionalizar las revisiones e intervenciones sanitarias y evitar el acoso terapéutico prescribiendo fármacos innecesarios o con una relación riesgo/beneficio negativos



Addendum:
 “La edad me está re-creando
Un rostro desconocido empieza a aparecer
sobre mi rostro.
Cada día, en vez de la semblanza
A la que estoy habituada,
Otra mujer se asoma en el espejo
Y me mira desde una madurez
Que aún no reconozco
Como mía”

(Gioconda Belli)